05/11/2008
La composición de la raíz de la equinácea es muy compleja. Se han identificado multitud de principios activos: -Aceite esencial (inmunoestimulante) - Equicanósido (glucósido con poder antibiótico) -Poliacetilenos (de efecto bactericida y fungicida) -Un factor inhibidor de la hialuronidasa, enzima producida por muchas bacterias, que permite la difusión por los tejidos de los gérmenes patógenos. Al ser inhibida, se detiene la invasión de los gérmenes.) - Resinas, inulina y vitamina C.
Todos estos componentes en conjunto actúan con una mayor efectividad que por separado, porque se potencian unos a otros.
Las propiedades fundamentales de la equinácea son las siguientes:
1) Inmunoestimulante: aumenta los mecanismos de defensa por una estimulación general no específica (mayor producción de anticuerpos, activación del sistema complementario, incremento de la destrucción de microorganismos por los leucocitos o glóbulos blancos).
2) Antiinflamatoria: impide la progresión de las infecciones, por inhibición de la enzima hialuronidasa, producida por muchas bacterias; favorece la curación de heridas; estimula la producción de los fibroblastos, células fundamentales del tejido conjuntivo responsables de la regeneración de los tejidos y de la formación de las cicatrices.
3) Antitóxica: desintoxica higado y riñones, neutralizando y eliminando las sustancias tóxicas que circulan por la sangre.
4) Antibiótica y antivírica: acción que ha sido experimentada in vitro.
Por todo ello sus aplicaciones son las siguientes: enfermedades infecciosas en general (gripe, sinusitis, amigdalitis e infecciones respiratorias agudas y crónicas, fiebre tifoidea, infecciones en la sangre de cualquier origen), lesiones de la piel, picaduras de insectos, afecciones prostáticas (sobre todo infecciones de orina).
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